Publicado: 7 de Julio de 2016


La espalda engloba numerosas estructuras como pueden ser huesos, ligamentos, músculos, cartílagos, discos, etc, etc.

Su importancia es fundamental para un correcto balance en la simetría, en el mantenimiento de la verticalidad, equilibrio y movimientos de extremidades. En consulta tanto de fisioterapia como de osteopatía es la gran protagonista, ya que en la mayoría de los casos hay que tratarla.

Pero… ¿Cómo empezó la verticalidad de nuestra espalda?

Se cree que el hombre comenzó la bipedestación a consecuencia de cambios en el ecosistema con lo que nos vimos obligados a cambiar de hábitat de la selva a la sabana.

En un espacio abierto, sin tantos arboles,  erguirse presentaba dos grandes ventajas:

1)    Mayor capacidad de visualización, tanto para detectar depredadores como una posible fuente de alimentos.

2)    La bipedestación consume menos energía y al estar en un terreno menos fértil (menos arboles y frutos) es una estrategia considerable.

Los cambios que se dieron en nuestra columna para pasar de la cuadrupedia a la bipedestación fueron importantes.

Al pasar a la bipedestación la columna vertebral adopta unas curvaturas naturales y fisiológicas, las cifosis y las lordosis, estas curvaturas ayudan a distribuir mejor el peso “efecto amortiguador” y a situar el centro de gravedad justo por delante de la articulación del tobillo, al erguirse el tronco se libera la movilidad de las extremidades superiores, lo que facilito la exploración, etc, etc.

En la arquitectura de nuestra espalda los cimientos los componen las vertebras divididas de la siguiente manera:

·      7 vertebras cervicales.

·      12 vertebras dorsales.

·      5 vertebras lumbares.

·      El sacro (fusión de 5 vertebras).

·      Y el coxis.

Cada zona con sus correspondientes funciones y características, las vertebras y los discos van aumentando de tamaño a medida que nos acercamos al sacro, ya que, según vamos bajando niveles la vertebra subyacente debe soportar cada vez más peso, al igual que el disco, de tal manera que, el último y el penúltimo disco y vertebras tienen más tendencia a deshidratarse debido al peso que soportan.

En cuanto a la movilidad nos encontramos a grandes rasgos con mayor movilidad en la zona cervical y lumbar y con menor movilidad en la zona torácica/dorsal, aunque todas las zona constan de movimientos en los tres planos del espacio (flexoextensión, inclinaciones y rotaciones) cada una de estas tiene un movimiento más limitado.

·      La zona cervical es la zona con mayor movilidad para poder orientar nuestros órganos de los sentidos (vista, oído, gusto y olfato) hacia las diferentes direcciones. El movimiento más limitado en la zona cervical son las inclinaciones laterales, debido al choque de las apófisis transversas de las vertebras.

·      La zona dorsal se encuentra más limitada en cuanto a movilidad, esto es a consecuencia de nuestra caja torácica, que protege nuestros órganos internos, pero también nos limita.  El movimiento más limitado en la zona dorsal es la extensión, debido al choque de las apófisis espinosas de las vertebras.

·      La zona lumbar de movilidad más limitada que la zona cervical pero no tan restringida como la zona dorsal, consta de un movimiento más limitado, la rotación, esto es debido al choque de las carillas articulares de las vertebras.

Como parte fundamental del ser humano y punto de inicio de la simetría, la espalda se convierte en una estructura de tremenda importancia en nuestro cuerpo y que con frecuencia sufre de sobre esfuerzos, malas posturas y fatiga por malas alineaciones.

La prevención y en su defecto el tratamiento precoz pueden marcar una gran diferencia en el resultado terapéutico.

Héctor Chávez Castellanos fisioterapeuta, osteópata y acupuntor.

C/ Caracas nº6, Bajo Interior Izquierda.

Tlf: 646 76 35 80.