Publicado: 22 de Mayo de 2018

Hace aproximadamente 12 millones de años el hombre adopta la posición erecta cambiando con ello la biomecánica vertebral y de todo el aparato locomotor.

Se cree que el hombre comenzó la bipedestación a consecuencia de cambios en el ecosistema con lo que nos vimos obligados a cambiar de hábitat de la selva a la sabana.

En un espacio abierto, sin tantos arboles, erguirse presentaba dos grandes ventajas:

1)    Mayor capacidad de visualización, tanto para detectar depredadores como una posible fuente de alimentos.

2)    La bipedestación al estar en un terreno menos fértil (menos arboles y frutos) es una estrategia considerable debido a la ganancia de altura.

Aparición de adaptaciones a nivel musculoesquelético, (expondremos algunas de ellas):

·      Lordosis lumbar (curvatura lumbar).

·      Verticalidad de la pelvis.

·      Extensión coxofemoral (extensión de cadera) aumento del tono de la musculatura glútea (para mantener la columna vertical).

·      Verticalidad de la cabeza.

·      Liberación de los MMSS (miembros superiores).

Pero lo que más condicionó y condiciona al hombre son los siguientes factores:

 

1. Mantener el equilibrio en la base de sustentación:

Mantener el equilibrio sobre dos puntos de apoyo en lugar de cuatro, requiere unas modificaciones anatómicas considerables, los pies se transformaron en nuestra “raíz” y gracias a ello pudimos liberar los miembros superiores, que junto a la modificación que experimentó nuestra mano se transformó en la herramienta perfecta de interacción mecanicotactil con el mundo.

Esta ventaja trajo un hándicap, la bipedestación disminuye el área o la base de sustentación, lo que da paso al siguiente factor condicionante.

Lucha constante contra la gravedad:

Aunque la verticalidad nos ofreció numerosas ventajas, puso y pone a prueba todos los días nuestro sistema “neuro-capsulo-musculo-ligamentoso” para mantener el equilibrio, es decir, el centro de gravedad dentro de la base o área de sustentación. Nuestro cuerpo inconscientemente y constantemente está sintiendo y emitiendo información para mantener la verticalidad y la estabilidad y conseguir que nuestra estructura no se desplome o caiga .

Estos dos factores implican un enorme trabajo para nuestro sistema de sustentación: sistema nervioso, capsuloligamentoso y musculoesquelético.

Esta labor se realiza además de forma inconsciente con un control neurológico automático que escapa de nuestra voluntad.

Este constante trabajo de los tejidos blandos  y el sistema nervioso para reequilibrar nuestro desequilibrio innato hará que la musculatura profunda (encargada de mantener la postura) tiendan a la retracción, al acortamiento, RIGIDEZ, donde además de la gravedad influyen otros factores, que magnifican la labor de nuestro cuerpo:

1. Dolor y sus mecanismos de defensa.

2. Actividad laboral y deportiva.

3. Sedentarismo.

4. Estado psicoemocional.

5. Calidad del sueño.

6. Alimentación e hidratación.

En los últimos años se observa el incremento del número de personas con importantes cambios en el comportamiento postural debido a la cantidad de horas que pasamos delante del ordenador y el móvil, síndromes nuevos como el text-neck (cuello de texto) están siendo descritos en la actualidad por el uso abusivo de estos dispositivos.

El constante y progresivo deterioro de la postura da lugar a la aparición de compensaciones, dolores, contracturas e incluso lesiones estructurales como hernias o atrapamientos nerviosos, etc.

La prevención es fundamental y las visitas al fisioterapeuta han de incluirse como una rutina para prevenir estos problemas.

Héctor Chávez Castellanos

QIKHRONOS Fisioterapia, Osteopatía & Acupuntura.

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