Publicado: 10 de Mayo de 2017

El síndrome de Sudeck  fue en un primer momento descrito por los doctores Mitchell, Moorehouse y Keen en 1864 tras los impactos de balas y metralla en los campos de batalla a soldados los cuales experimentaban un dolor intenso y ardiente que persistía incluso una vez curadas las heridas y/o fracturas. A principios del siglo XX el Dr Paul Sudeck describió casos de dolor de progresión rápida acompañados de osteopenia, atrofia ósea con una representación clínica similar a la descrita por sus antecesores.

A lo largo de los años ha sido conocido este síndrome por numerosos nombres como: DSR (Distrofia Simpático Refleja), causalgia, algodistrofia simpático refleja, distrofia post-traumática y actualmente el nombre más aceptado por la  IAPS (International Association for the Study of Pain/ Asociación Internacional para el Estudio del Dolor) es síndrome doloroso regional complejo (SDRC).

 

¿En que consiste?

Se trata de una afectación neurológica crónica que normalmente afecta a las extremidades y su principal característica es el dolor intenso, aunque, no es la única, ya que, también se dan alteraciones sensoriales, autonómicas, motoras y tróficas del tejido.

Los criterios de diagnóstico se basan en hallazgos durante la historia y los exámenes físicos del paciente el SDRC se ha clasificado en dos tipos.

Tipo 1: generalmente se desarrolla por un evento nocivo y NO se limita a afectar a un solo nervio periférico y  el daño es desproporcionado al evento iniciador, se asocia con cambios en el flujo sanguíneo de la piel, edema, exceso de sudoración en la zona dolorida, hiperalgesia que es un dolor desproporcionado a un estimulo mínimamente invasivo/molesto e incluso alodiania que es una respuesta de dolor incluso ante estímulos no doloroso como caricias.

Tipo 2: se define como un dolor ardiente alodinia que sucede en una región comandada por un nervio o una de sus principales ramas que va a inervar esa región.

Algunos datos epidemiológicos:

La tasa de afectación de este síndrome (combina tipo 1 y tipo 2) varia mucho pero se ha estimado que podría estar en torno a los 26,2 afectados/100,000 personas.

·       Es más frecuente en individuos con edades comprendidas entre los 60 y los 70 años, existe cierta evidencia de incidencia en adolescentes y adultos jóvenes que va en aumento.

·       Afecta más a mujeres que a varones con una relación de 3:1 o 4:1.

·       Existe mayor predominancia en miembros superiores que en miembros inferiores con una relación de 3:2.

Algunos factores de riesgo involucrados son: estado de menopausia, individuos que padecen de migrañas, osteoporosis, asma, terapias con inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina. Además el pronóstico del SDRC es más pobre en fumadores en comparación a no fumadores.

 

 

¿Cómo se puede desarrollar?

Este síndrome puede reproducirse por cirugías, traumatismos o incluso se han descrito casos por lesiones leves. Presentan una evolución muy variable, desde leve hasta enfermedad crónica incapacitante.

Cirugía, el desarrollo de SDRC tras una intervención es una de las principales causas de preocupación por el mal pronostico y las complicaciones del postoperatorio. Un diagnostico y un tratamiento rápidos son necesarios para prevenir en la medida de lo posible las secuelas tales como: hinchazón exagerada de miembros, atrofia, osteoporosis pseudoartrosis, rigidez articular, adherencias de tendones, etc. Se ha observado que las intervenciones del hombro, radio parte dista, túnel del carpo, y la contractura de Duputren están más relacionadas con las manifestaciones de SDRC con incidencias más altas para las intervenciones de la parte distal del radio. Aunque menos estudiado, el tratamiento quirúrgico de la extremidad inferior también se asocia con el SDRC.

Fracturas, es conocido que las fracturas son un evento común en el inicio de este síndrome, aunque, entre los estudios varían ampliamente los porcentajes por ejemplo el desarrollo de SDRC después de un fractura distal del radio oscila entre el 1% y el 37%. En un estudio realizado por Beerthuizen et al. investigo la incidencia de SDRC tipo 1 después de 1 año en 596 pacientes que habían sufrido fracturas tanto de la extremidad superior como de la inferior, en este estudio la incidencia global del SDRC tipo I fue de 7% con un 15,2% de los caos después de la fractura de tobillo, 2,9% después de la fractura del quinto metatarsiano y un 7,9% después de la fractura de la muñeca o extremo distal del radio, no se describieron casos de SDRC después de la fractura de escafoides.

Existe poca evidencia de la incidencia de SDRC tipo 2 post-fracturas, es necesario investigar más este tipo.

 

 

¿Pero? ¿Por qué se desarrolla?

 

Inflamación

En fase aguda el SDRC se desencadena un respuesta inflamatoria anormal (dolor, edema, eritema, aumento de la temperatura, tumefacción) el tejido afectado libera sustancias proinflamtorias como interleucinas, factores de necrosis tumoral, neuropeptidos como calcitonina, bradiquinina y sustancia P. Estas sustancias aumentan la extravasación del plasma y la vasodilatación produciendo los rasgos característicos de la fase aguda.

Inervación cutánea alterada:

Existe un descenso de las fibras C y Aδ en la extremidad afectada esta disminución de fibras se ha asociado a un aumento de fibras nerviosas aberrantes nociceptivas (que perciben dolor) que podrían ser el origen del dolor.

Sensibilización central y periférica alterada:

La información nociceptiva (de dolor) continua de las fibras aberrantes periféricas resultan en una sensibilización central un aumento de la excitabilidad de las neuronas nociceptivas del SNC (Sistema Nervioso Central) debido al constante bombardeo de información dolorosa, esto desencadena una mala organización de la respuesta al dolor por parte de los centros superiores (médula espinal y cerebro) que solo saben responder con más dolor.

Función alterada del sistema nervioso simpático:

En la fase crónica también llamada fase fría del SDRC la extremidad afecta esta cianótica (azulada) y pegajosa como resultado de la vasoconstricción y la sudoración, la actividad del SNS (Sistema Nervioso Simpático) aumenta el dolor espontaneo en un 22%.

Plasticidad cerebral:

Los estudios de neuroimagen en pacientes con SDRC han demostrado un decrecimiento en el área que representa la extremidad afectada en la corteza somatosensorialen comparación con la extremidad no afecta. El grado de reorganización de la representación sensorial del miembro afectado por SDRC en el cerebro tiene correlación significativa con la intensidad del dolor y el grado de hiperalgesia, alodinia experimentado por el paciente, estas alteraciones vuelven a la normalidad tras el éxito del tratamiento e incluso con las mejoras obtenidas.

Factores genéticos:

La evidencia de la implicación de factores genéticos en el SDRC siguen siendo muy pobres.

Factores Psicológicos:

Debido a la prevalencia de ansiedad y depresión en los pacientes con SDRC y la naturaleza inusual de los síntomas, se ha planteado la hipótesis de que los factores psicológicos pueden jugar un papel en el desarrollo del SDRC. También se piensa que el haber estado sometido a mucha tensión nerviosa en el momento de ocurrir la lesión desencadenante, puede ser un aliciente más para el desarrollo del síndrome.

Después de todo esto, la realidad es que se trata de un síndrome multifactorial en el cual intervienen numerosos procesos. Se trata de un síndrome complejo y que no conocemos del todo bien.

En cuanto al tratamiento:

La fisioterapia es un componente CLAVE del proceso de rehabilitación y es recomendado como tratamiento de PRIMERA LÍNEA, ayuda a eliminar la kinesiofobia o miedo al movimiento evita las rigideces articulares por los ejercicios de cinesiterapia, mejora el uso funcional del miembro afectado, disminuye el dolor y el miedo a la palpación del miembro afecto, mejora la neuroplasticidad cerebral con ayuda de ejercicios como el cajón de espejo, etc.

En cuanto al programa del tratamiento dependerá del estado del paciente y puede abarcar numerosas modalidades terapéuticas desde las más simples como los baños de contraste hasta las mas desconocidas como el trabajo con espejo.

Héctor Chávez Castellanos

 

QIKHRONOS Fisioterapia, Osteopatía & Acupuntura.

 

C/ Caracas nº 6 Bajo Interio Izquierda (EFO)

 

Tlf: 646 76 35 80.