Publicado: 18 de Abril de 2017

En 1833 Ormerand cita por primera vez el STC (Síndrome del Túnel del Carpo) o también conocido como la parálisis tardía del nervio mediano, se trata de una neuropatía periférica (patología que afecta a los nervios periféricos), en concreto por la compresión o daño del nervio mediano. Esta neuropatía que se presenta con manifestaciones sensitivas, motoras e incluso tróficas (nutrición, desarrollo, conservación de los diferentes tejidos, como pueden ser: músculos, piel, ligamentos, etc.)

Esta neuropatía puede llegar a provocar una discapacidad sensitivo-motora con repercusiones a nivel psicológico, social y laboral.

 

 

Otros datos destacables son:

·      Existe una alta prevalencia de este síndrome, se estima que el 10% de la población la padecerá.

·      Es más habitual en mujeres que en hombres con una relación de 7:1 (siete casos en mujeres por cada caso en varones).

·      Se consolida dentro de las neuropatías por atrapamiento como la más habitual.

·      Se describe en la literatura una larga y complicada recuperación postquirúrgica, sobre todo en personas obesas, diabéticas y/o con procesos de hemodiálisis.

·      Este síndrome se caracteriza por afectar a la mano dominante, aunque, a la larga puede afectar a ambas manos.

·      Los 40 años es la edad promedio de aparición de este síndrome.

·      Puede aparecer por primera vez durante el embarazo.

·      Las profesiones que con mayor facilidad pueden presentar este síndrome del túnel del carpo son: oficinistas, mecanógrafas, camareras, músicos, carniceros, y deportistas sobretodo los que practican con utensilios asidos con las manos como pueden ser, jugadores de tenis, padel, golf, baseball, etc.

·      Se la considera una lesión ocupacional o laboral en la gran mayoría de los casos.

Esta lesión se relaciona con factores ergonómicos, malas posiciones, movimientos repetitivos,  exceso de fuerza e intensidad articular en la mano y la muñeca.

 

 

Mecanismos de lesión:

 

Podemos sintetizar y resumir el mecanismo de aparición del STC en dos grandes grupos:

·      Mecanismo lesional directo: daño mecánico de presiones altas que afecta al nervio mediano, en concreto la banda de mielina o los axones del nervio. Golpe violento, fractura, etc.

·      Mecanismo lesional indirecto: mecanismo indirecto por compresión continuada del nervio, esta presión baja pero continuada afectara a la transmisión axonal del nervio. Posiciones forzadas en el tiempo, malas posturas y hábitos que se repiten de forma continuada (por ejemplo: escurrir una bayeta)

El edema que se genera y la isquemia (falta de irrigación sanguinea) es el mecanismo que con mayor frecuencia desemboca en STC.  

¿Cómo se manifiesta el STC? ¿Cuáles son sus principales síntomas?

El principal síntoma es el dolor y las disestesias asociada en la mano, como pueden ser parestesias, hormigueos, y perdidas de sensibilidad principalmente en la cara palmar de la mano y en los tres primeros dedos (pulgar, índice y anular), se ha observado en estos pacientes una disminución de la velocidad de conducción sensitiva debida al compromiso del nervio mediano. Aunque, en algunos casos las disestesias se pueden notar por todo el recorrido del nervio mediano, incluso pueden alcanzar el cuello, lo que se conoce como el fenómeno de Valleix.

También se puede presentar en los casos más graves cambios tróficos en la piel y atrofia de la musculatura de la mano, sobre todo de la eminencia tenar (almohadilla del pulgar), con pérdida de fuerza en la prensión. Al igual que la perdida total de la sensibilidad y la perdida de discriminación táctil (incapacidad de identificar texturas).

 

Los síntomas se suelen presentar en un principio por la noche despertando al paciente y obligándole a sacudir su mano, mantenerla colgada, apoyarla en una superficie fría y lisa, para intentar de esta manera aliviar la sintomatología. Más adelante se presentan los síntomas durante el día y las AVD (Actividades de la Vida Diaria) como puede ser planchar, limpiar, escribir, sostener un maletín, etc.  

La fisioterapia juega un papel importantísimo en la prevención y tratamiento de este síndrome, incluso se habla de una eficacia equivalente al tratamiento quirúrgico. A esto hay que sumarle las ventajas que ofrece el tratamiento conservador, como puede ser la ausencia de herida quirúrgica y posibles complicaciones, postoperatorio, anestesia, etc.

La evaluación de las cadenas musculares, la evaluación neurodinámica y de compromisos nerviosos a lo largo del miembro superior, incluso cuello, la evaluación de la flexibilidad, la presencia de puntos gatillos miofasciales, es clave para un buen resultado terapéutico.

Héctor Chávez Castellanos

QIKHRONOS Fisioterapia, Osteopatía & Acupuntura.

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